La Última Monserga

Hay modas extrañas que se ven venir y que, lejos de ser pasajeras, acaban enquistándose en nuestra lengua y tomando carta de naturaleza.

He aquí lo que se cuece últimamente.

Delante mío, detrás tuyo, encima nuestro. Por Leonardo Gómez Torrego (España, Diciembre del 2009)

Las construcciones sintácticas del español formadas con un adverbio acompañado de un posesivo pospuesto, del tipo delante mío, detrás tuyo, encima nuestro, etc., se consideran aún hoy incorrectas. Esto es lo que se nos dice en el Diccionario panhispánico de dudas. Conviene hacer las siguientes observaciones al respecto:


a) Es en el Diccionario panhispánico de dudas donde por primera vez la Real Academia Española (y también el resto de Academias de la lengua española) se pronuncia sobre la incorrección de estas construcciones. Eso parece indicar que su extensión generalizada por España y por Hispanoamérica es relativamente moderna; de hecho, no han pasado aún a la lengua escrita culta con la fuerza suficiente como para considerarlas normativas o correctas. No obstante, conviene indicar que, según los corpus académicos CORDE y CREA, ya se documentan, aún con timidez, desde principios del siglo XX tanto en España como en América (ver CORDE). Es en las dos o tres últimas décadas cuando este fenómeno parece haberse extendido claramente (ver CREA) por todas las zonas del ámbito hispánico, si bien, como se acaba de indicar, no es frecuente entre personas cultas, razón por la cual no se le da legitimidad normativa.


b) Estas construcciones se dan con los adverbios delante, detrás, encima, cerca, enfrente, alrededor y, más raramente, debajo. Se trata de los únicos adverbios que admiten complementos precedidos de la preposición de: delante del árbol; detrás de la casa; encima de nosotros; cerca de mí; enfrente de los dos; alrededor de la fuente; debajo de la cama. Ningún otro adverbio presenta la peculiaridad de combinarse con adjetivos y, por tanto, con adjetivos posesivos. Así pues, no son correctas construcciones como:


delante mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

detrás mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

encima mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

cerca mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

enfrente mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

debajo mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro)

(Sí son correctas, sin embargo, las construcciones correspondientes con el adverbio alrededor: alrededor mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro), por las razones que explicaremos más adelante.)


c) En algunas ocasiones, la forma posesiva que acompaña a cualquiera de los adverbios mencionados es la correspondiente al femenino del posesivo. Este género gramatical nunca podría justificarse, pues al no presentar el adverbio el rasgo de género, cualquier concordancia que se haga con él se establecerá con el masculino ( delante mío), pues esta forma es la no marcada en la oposición masculino/femenino, y nunca con el femenino. Por consiguiente, deben desecharse, con mayor razón aún que las construcciones antes señaladas, las del tipo:


delante mía (tuya, suya, nuestra, vuestra)

detrás mía (tuya, suya, nuestra, vuestra), etc.


d) La razón por la que se rechazan estas construcciones en la norma culta, a pesar de extenderse cada vez más en al ámbito hispánico, es la de que los adjetivos (entre ellos, los posesivos) solo acompañan a sustantivos y no a adverbios. Sin embargo, el hecho de que su extensión sea una realidad en el español de hoy, al menos en niveles socioculturales bajos o medios, obliga a los gramáticos a una reflexión: ¿qué tienen estas construcciones de especial para que los posesivos puedan complementar a tales adverbios? La respuesta parece clara: se trata de adverbios NOMINALES, es decir, de adverbios que, como los nombres, pueden llevar complementos encabezados por la preposición de, tal y como se dijo más arriba. Ello hace que tengan un comportamiento sintáctico parecido al de los nombres. Veamos:


El libro de mi hermano→El libro suyo; su libro


Sin embargo, los nombres no suelen admitir (hay excepciones en algunas zonas de América), tales complementos cuando el término de la preposición es un pronombre personal de primera o segunda persona, aunque sí cuando es de tercera persona:


El libro de mí (de ti)

   El libro de nosotros (de vosotros) (??)


Frente a:


El libro de él (de ella, de usted(es), de ellos, de ellas)


Ahora bien, cuando el nombre en cuestión ya forma parte de una estructura fija, próxima a la locución, no solo se admiten los posesivos (los apocopados y los plenos) como complementos suyos, sino también la complementación con la preposición y los pronombres de primera y segunda persona. Veamos:


Al lado mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro); a mi (tu, su, nuestro, vuestro) lado;

al lado de mí (de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de usted(es), de

ellos…)

A través mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro); a mi (tu, su, nuestro, vuestro) a

través de mí (de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de usted(es), de

ellos…)

En contra mía (tuya, suya, nuestra, vuestra); en mi (tu, su, nuestra, vuestra)

contra; en contra de mí (de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de ustedes,

de ellos…)

(Obsérvese que en estos casos, la palabra contra es un nombre o sustantivo.)

En torno mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro); en mi (tu, su, nuestro, vuestro)

torno; en torno a mí (a ti, a él…, a nosotros, a vosotros, a ustedes, a ellos…)

(En este caso, la anteposición al nombre torno de los posesivos es menos

frecuente, pero no incorrecta ni agramatical.)

De parte mía (tuya, suya, nuestra, vuestra); de mi (tu, su, nuestra, vuestra)

parte; de parte de mí (de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de usted(es), de

ellos…)

A pesar mío (tuyo, suyo, nuestro, vuestro); a mi (tu, su, nuestro, vuestro pesar);

a pesar de mí, de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de usted(es), de ellos…)


En todos estos casos, son nombres las palabras respectivas lado, través, contra, torno, parte y pesar, pero se encuentran en estructuras ya fijas: al lado (de); a través (de), en contra (de), en torno (a), etc. Por tanto, son construcciones muy próximas a las de los adverbios nominales; así, quien dice al lado mío es posible que termine diciendo delante (detrás, encima…) mío. De hecho, el adverbio alrededor admite, sin incurrir en error, todas las combinaciones de los ejemplos anteriores:


Alrededor de mí (de ti, de él…, de nosotros, de vosotros, de usted(es), de

ellos…) (coincide en esta combinaciones con los demás adverbios

nominales)


Pero también:


A mi (tu, su, nuestro, vuestro) alrededor; alrededor mío (tuyo, suyo, nuestro,

vuestro).


Es decir, las construcciones con el adverbio alrededor son idénticas a las formadas con al lado. La explicación gramatical a este fenómeno estriba en que tal adverbio se formó con el sustantivo antiguo rededor (también derredor y redor); por tanto, al igual que lado es un sustantivo, también lo fue rededor (de hecho, todavía se permite escribir el adverbio en dos palabras: al rededor); de ahí la coincidencia en sus combinaciones con posesivos y con complementos con de.


Pues bien, si ya tenemos un adverbio (alrededor) que admite combinaciones con posesivos, no parece extraño gramaticalmente (y así parece que el uso, sobre todo el oral, lo confirma) que otros adverbios nominales como los mencionados aquí también lo permitan. Como se ha dicho al principio, se trata de combinaciones aún incorrectas desde el punto de vista normativo (aparecen muy poco en la lengua escrita culta), pero explicables desde la gramática; por tanto, no sería extraño que, si el fenómeno se extiende a la lengua escrita, las Academias terminen por reconocerles legitimidad normativa en un futuro no muy lejano.


Para terminar, diré que los adverbios nominales, exceptuado alrededor, no admiten los posesivos apocopados (los antepuestos: mi detrás; mi encima, etc.), aunque en algunas zonas de América (Perú y Bolivia) se registran, si bien parece que solo en el registro coloquial), combinaciones como en mi delante (coinciden con la de a mi alrededor). En alguna novela de Vargas Llosa aparece tal combinación en boca de alguno de sus personajes.


Leonardo Gómez Torrego