Presentacion

Desde el comienzo de este proyecto, el objetivo principal del equipo que hacemos Cosas de la Lengua ha sido sembrar inquietud y afición por el buen uso del español.

A diferencia de otras webs (unas excesivamente académicas y oficialistas, otras demasiado personales, a veces) nos hemos planteado hacer un sitio práctico, de contenidos atractivos y asequibles, que exciten la curiosidad, el aprecio y el disfrute de nuestra lengua.

«Cosas de la Lengua» quiere situarse en el nivel más cercano posible al ciudadano medio. Sin abandonar el necesario rigor, pretendemos desdramatizar la gramática, acercarla al hispanohablante de a pie y aportar soluciones concretas y de fácil acceso para los problemas que se le presentan en el día a día a quienes tienen un mínimo de inquietud por usar el español con corrección.

Quienes conocieron y siguieron los primeros pasos de la vieja web de la OCE (Oficina Corrección del Español) saben de nuestro afán: ni vamos de dogmáticos ni pretendemos sentar cátedra. Queremos demostrar que la lengua no es algo abstruso, que su cuidado y buen uso está al alcance de cualquiera, que no supone un esfuerzo desmedido. Muy al contrario, pensamos que un mejor conocimiento del español, de sus variedades geográficas, de su historia y evolución puede resultar divertido y hasta apasionante.

Nuestro empeño es fortalecer el carácter panhispánico del sitio, fomentar el conocimiento de las distintas peculiaridades y matices del español que hablamos más de 400 millones de personas y, en definitiva, convertirnos en un lugar de encuentro para hispanohablantes.

Al margen del «Buzón de sugerencias», casi todas las secciones de este sitio están abiertas a la colaboración de quienes gustan de nuestro idioma. En especial, agradeceremos mucho las aportaciones a «Oído al Llegar» y a la «Comisaría de Papel», secciones que dependen casi exclusivamente de nuestros visitantes o lectores.

Por último y frente a quienes abogan por un español neutro y uniforme, nosotros preferimos un idioma que conserve su riqueza de americanismos y españolismos, de giros y matices autóctonos, de riqueza y diversidad en definitiva. Recuerdo, fascinado, un ejemplo de saludo en Costa Rica que nos llegó a través de la sección «Oído al Llegar»: «¡Pura vida!». ¿Puede haber algo más positivo y alegre?

Antonio Machín García